Hospitalidad en acento francés.
Con más de un siglo de historia y una identidad marcada por el art de vivre francés, el icónico hotel de Carrasco reafirma su lugar como uno de los más emblemáticos y contemporáneos de la ciudad.
Mientras la hotelería de lujo atraviesa transformaciones marcadas por nuevas expectativas y nuevas formas de viajar, la hospitalidad adquiere un valor renovado. Ya no se trata solo de ofrecer servicios impecables, sino de generar una sensación de pertenencia, cuidado y cercanía real. La atención personalizada, el reconocimiento del huésped y la creación de experiencias que se sienten genuinas se vuelven diferenciales en un mercado cada vez más exigente.
Sofitel Montevideo entiende como pocos la esencia de este nuevo concepto de hospitalidad mediante una propuesta que alterna un lujo natural y profundamente humano, orientado a crear experiencias auténticas. La filosofía Heartist guía cada gesto del equipo, que concibe el ritual de la recepción como un acto con alma: servicio atento, genuino y profundamente personalizado. Esa filosofía se traduce en detalles consistentes, en la capacidad de anticiparse a las necesidades y en un cuidado por la excelencia que sostiene vivencias memorables.

“La recepción se concibe como un acto con alma: atento, genuino y profundamente personalizado.”
La experiencia Sofitel Montevideo se construye a partir de un equilibrio preciso entre el encanto francés y la esencia local, representado por el logo de la marca: un lien, símbolo de la unión entre la elegancia francesa y la cultura de cada destino donde desembarca. Ese espíritu se percibe apenas se cruza la puerta, cuando un bonjour o bonsoir marca el tono de la bienvenida cortés y afectuosa. Este gesto, sumado a los toques franceses presentes en la decoración y en las propuestas del hotel, acompaña un servicio personalizado y profundamente humano, pensado para que cada huésped experimente momentos donde la excelencia convive con la sensibilidad.
El edificio que alberga al hotel refuerza toda esta identidad. Nacido en 1921 como el Hotel Casino Carrasco, fue durante décadas el gran “palacio en la arena”: una arquitectura de estilo francés que definió el carácter de la ciudad y se convirtió en uno de los íconos del barrio. Declarado Monumento Histórico Nacional en 1975, se mantuvo en la memoria de Montevideo incluso tras su cierre en 1997. La reapertura en 2013 como Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa, luego de un proceso de reconstrucción y restauración, permitió recuperar su esplendor original e integrar de forma armónica el diseño contemporáneo al paisaje histórico que lo rodea.

“El equilibrio entre encanto francés y esencia local define una hospitalidad donde la excelencia convive con la sensibilidad.”
La convivencia entre tradición y modernidad es uno de los pilares del hotel. Su legado se mantiene vivo a través de la arquitectura, los salones históricos y la memoria del edificio, mientras que las propuestas actuales en diseño, gastronomía y servicio actualizan esa herencia con una mirada contemporánea. Cada espacio responde a esta premisa: la gastronomía ofrece sabores refinados junto a una hospitalidad cercana; el spa propone un refugio sensorial donde el tiempo parece desacelerar; y las suites convocan a un descanso pleno con una exquisita curaduría de diseño y confort.
La identidad de Sofitel Montevideo también se proyecta en la forma en que se relaciona con su entorno. Desde encuentros gastronómicos en el Restaurant 1921 con chefs invitados y tés buffet que ya son un ritual montevideano, hasta experiencias de bienestar en el spa y la presencia activa en ferias y propuestas culturales del barrio, cada iniciativa amplía su rol como punto de encuentro. Su estrategia combina respeto por la memoria del pasado con una búsqueda permanente de nuevas formas de sorprender, ya sea a través de experiencias que integren cultura, gastronomía y bienestar, o mediante un diálogo más estrecho con la comunidad.





